¿Cómo le digo a mi hijo que va a ir al psicólogo?

Frecuentemente, en consulta escuchamos la preocupación de los padres al tener que contarles a sus hijos que les van a llevar al psicólogo y nos piden consejo al respecto.

 

Nosotras siempre recomendamos ser sinceros con los niños y decirles a dónde se les lleva y por qué. De lo contrario, es probable que el niño llegue con miedo e incertidumbre y esto haga que se muestre reticente a colaborar con el psicólogo.

 

Es frecuente escuchar cierto estigma cuando alguien comenta que va a terapia, frente a esto, conviene normalizar el pedir ayuda psicológica. Si los adultos quitamos los prejuicios relacionados con la salud mental, los niños no los tendrán.

¿Por qué cuando nos duele la garganta no dudamos en ir al médico, pero cuando se trata de problemas emocionales nos avergüenza ir al psicólogo?

 

Tenemos que hacerles ver a los niños que, en mayor o menor medida, todas las personas atravesamos momentos difíciles en nuestra vida que pueden ser gestionados de mejor manera con la ayuda de un profesional. En consulta, el profesional de la psicología guiará y acompañará a cada niño para que adquiera las herramientas necesarias hasta que sea autónomo y sepa desenvolverse por sí mismo.

 

Por otro lado, es importante que los niños no vean ir a terapia como un castigo por mal comportamiento, ya que eso les hará no mostrarse colaboradores, por lo que es probable que no funcione. Siempre tenemos que mostrarles que en cuanto entran a la consulta, se encuentran en su lugar seguro donde todo lo que se hable será para su bienestar.

 

Ejemplos de cosas que le podemos decir:

  • “Veo que esto te está costando un poco, hay gente que se dedica a dar consejos sobre estas cosas, podemos ir a preguntar.”
  • “Hay veces que necesitamos ayuda con las emociones y hay unas profes que te pueden ayudar con esto que te está pasando”
  • “Vas a ir a un sitio donde alguien va a escuchar todo lo que te pasa, te dará algún consejo y te sentirás mejor”
  • “Todos necesitamos pedir ayuda en algún momento”
  • “Vemos que últimamente te está costando mucho controlar el enfado y lo pasas mal por ello, podemos ir a un sitio donde te enseñarán a gestionarlo para que te sientas mejor”
  • “Esto es muy difícil para que tú cargues con todo, podemos pedir ayuda”

 

Estos son algunos ejemplos, pero siempre tendremos que ajustar a cada caso lo que le vayamos a contar. Asimismo, hay que hablar del tema con naturalidad haciéndole ver que todos podríamos ir en algún momento y no tiene nada de malo.

 

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